Secretos del tantra: orgasmos múltiples al alcance de tus manos

Imagen masaje tántrico

El tantra en India inevitablemente inspira el concepto de sexualidad sagrada. Es una idea antigua que, a pesar de mantener en oriente, se pierde en las palabras de muchos occidentales. Sin embargo, una de las muchas enseñanzas de este arte permite al guía acercarse al cuerpo de la mujer, particularmente a sus zonas erógenas, en especial a la vagina, con un sentido de que exalta y evoca la adoración.

El punto clave el Yoni

La vagina se conoce como yoni en sánscrito; una vaga traducción del término sería “espacio sagrado”, denotando ya de por sí el sentimiento que se tiene hacia la misma . En la filosofía Tantra, nos acercamos a la mujer y sus partes íntimas con el mayor y máximo amor y respeto posibles. La técnica que lleva el mismo nombre que este santuario femenino en el arte del masaje tántrico, una terapia de carácter erótico, yoni, es una práctica destinada a honrar y venerar a las mujeres brindando placer desinteresado y explorando el lado divino de su sexualidad.

Esto no se trata de llevar a la dama a tener un orgasmo, se trata de hacerle sentir un inigualable placer que se manifestará en oleadas de orgasmos múltiples a lo largo del masaje. Esta terapia, así, es especialmente beneficiosa para las mujeres que nunca hayan experimentado el éxtasis.

He aquí cómo comenzar a explorar:

 

Prepara el momento

Para comenzar, hemos de estar seguros de que nos encontramos cómodos con el tratamiento. Buscar una posición que nos permita relajarnos al mismo tiempo que acostarnos de espaldas en un lugar agradable, con una almohada debajo de las caderas, las rodillas hacia arriba y los pies en el suelo si es posible, será la clave para conseguir nuestro objetivo. Además, asegurarse de tener a mano un poco de aceite de coco especial para masajes sería lo idea, pues garantiza un tacto sedoso que sumergirá nuestras almas en un aroma sensual y placentero.

 

Acondiciona a tus pulmones:

Antes que todo, es bueno saber que la respiración es un elemento clave en cualquier práctica de Tantra. En cada masaje, se suele preferir un tipo de respiración específico para que el tratamiento esté más acorde con el sentimiento que queremos conseguir al final de la terapia. Esta vez, la técnica que se ha de emplear consiste en oprimir la parte posterior de la garganta, inhalar y escuchar como el aire fluye hacia nuestros pulmones en forma de susurro, y luego exhalar provocando el mismo sonido al liberar el aire.

Mantener este tipo de inhalación durante toda el proceso ayudará a maximizar los efectos placenteros que queremos conseguir, a conectarnos mejor con nuestros cuerpos y a despejar nuestros pensamientos para así canalizar nuestra atención en un único fin.

 

Calienta

Nuestro objetivo principal es relajarse, brindar el mayor placer a nuestros cuerpos de forma periódica y constante, haciendo resurgir nuestra excitación a gran escala. Para ello, hemos de comenzar frotando un poco de aceite de coco en el vientre, masajeando suave y delicadamente la zona. A medida que el cuerpo va adaptándose al tacto, los movimientos de nuestras manos han de expandirse hacia la caja torácica, entre los senos y la parte inferior del abdomen, para despertar todas y cada una de las terminaciones nerviosas que allí se encuentran.

Una vez que el cuerpo comience a responder, se ha de empezar la estimulación de los senos. Rodeando lentamente ambas mamas con las manos, denotando el contorno de las areolas sin llegar a rozar los pezones, empezaremos a colmar nuestro pecho con atenciones. Mientras las reacciones positivas vayan floreciendo con mayor rapidez, se ha de actuar sobre los pezones. Alternando entre ligeros pellizcos y caricias circulares sobre-estimulantes, conseguiremos que los puntos erógenos de la zona mamaria se sumerjan en completo placer.

 

Sube la intensidad:

Siempre es mejor comenzar haciendo círculos alrededor del clítoris con la punta del dedo, variando la presión entre movimientos suaves y roces más potentes, para estimular el mayor número de nervios. Teniendo en cuenta que algunas mujeres son más sensibles en ciertas partes del clítoris que en otras, seguir el tratamiento con ligeros toques hacia abajo, incorporando pequeños movimientos circulares a medida que también se ejecutan suaves tirones, conseguirá brindar mayor placer sin importar las diferencias que puedan haber entre mujer y mujer.

Usando uno o más dedos, rodeando el clítoris y los labios vaginales a diferentes ritmos y presiones, brindamos placer infinito al estimular considerablemente las zonas erógenas de la mujer con diferentes toques. Desde secuencias con muy poca velocidad, preparadas para inducir electricidad en la piel, hasta fugaces caricias que encenderán un fuego pasional en nuestras almas, cada roce gozará del poder de sumergir a cualquiera en una inigualable satisfacción.

Asegurarnos de mezclar todo lo referido en este texto, además del constante relevo entre la neta estimulación del clítoris de diversas formas y nuestra interacción con el punto G y los pezones, será la clave para alcanzar el Nirvana. El objetivo es llegar al borde del orgasmo una y otra vez, y construir diversas capas de placer. Cuando el cuerpo parece estar listo para explotar, pero últimamente se le niega esto sin quitarle la fuente de contento, llevamos nuestro límite a un nuevo nivel.

Disfrutar del final de esa obra es la puerta hacia el paraíso; cuanto más largo sea el peregrinaje, más gozo se experimentará al terminar.

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